En los sistemas de producción actuales, los costos de la alimentación representan más del 50% de los costos de producción de carne, leche y huevo. Además, la disponibilidad de recursos para la alimentación animal es cada vez menor que la demanda de satisfactores para la humanidad, debido a su alta tasa de crecimiento e incremento de su poder adquisitivo. Asimismo, la pobreza de la población humana en el sector rural aumenta rápidamente, generando mayor presión sobre los recursos naturales y el deterioro consecuente de los mismos. El desvío de cereales y otros cultivos hacia la producción de biocombustibles está generando una competencia desleal para la alimentación animal y humana. La aglutinación de los sistemas de producción animal cerca de los centros de producción de insumos o de los mercados, genera cantidades elevadas de desechos que contaminan aguas, suelo y aire. Con base en lo anterior, es urgente mejorar la eficiencia de los sistemas de producción de satisfactores de origen animal y conservar el ambiente.